Autor: Carlos S. Osácar de Urquiza, 2002
A menudo, la complejidad de los ejercicios requiere de la utilización de técnicas que posibiliten la enseñanza en forma precisa y en el menor tiempo posible. El moldeado es un aliado poderoso a la hora de instruir a nuestro animal; pero ¿qué hacer cuando esto no alcanza?
Hace unos años, mientras miraba un documental sobre conservación de jirafas en Africa Oriental, vi que una de ellas entraba a una manga* para ser asistida por un veterinario. El profesional revisó minuciosamente sus patas, tórax, cuello y cabeza; no contento con ello le extrajo una muestra de sangre y acto seguido la vacunó. Yo no podía dar crédito a lo que veía. El haber trabajado en un Zoo durante algunos años me hacía conocer el proverbial temor de las Jirafas a cualquier forma móvil y este buen señor, no solamente la tocaba sino que también ¡la inyectaba!. Observando con más detenimiento me percaté que uno de sus acompañantes portaba una larga vara con una especie de flotador en su extremo y que el cuellilargo animal lo seguía mansamente hacia donde éste se moviera.
¡Tenía que averiguar de qué se trataba el asunto del "palo y el flotador"!
Aprendí que eso era un "target" y desde entonces se convirtió en una gran ayuda cada vez que entreno a un nuevo animal. Lógicamente, al no adiestrar jirafas no utilizo un palo tan largo ni un flotador tan grande pero en su lugar empleo un pequeño círculo de plástico rojo o una gran boya de pesca; según instruya perros o caballos, respectivamente
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martes, 7 de julio de 2009
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